(Foto de Anabella Nolasco / Lollapalooza Prensa).
No voy a mentirles: me gustan los festivales de rock y me gustan por las peores razones posibles. Me gusta que son ruidosos; me gusta el éxtasis de la multitud, que me contagia, que nubla mi capacidad crítica, que me hace saltar y bailar (muy, muy mal) y agitar la cabeza como un verdadero imbécil y corear los estribillos de canciones que muchas veces, y en todo otro contexto, ni siquiera me parecen la gran cosa. Me gustan los festivales de rock por los mismos motivos por los que me gustan el fútbol y el sexo y casi todas las otras cosas que me gustan: porque me sacan de mí hacia un lugar superior o inferior, da igual, pero es otra parte, una realidad paralela en donde, en este caso puntual, decenas de miles de personas pueden ser un mismo organismo vivo en perfecto Gestalt, que sucede cuando la suma de las partes se convierte en algo mejor que las partes, en su expresión perfecta. De a ratos, uno puede mirar la cara de la persona que tiene al lado y ver que fluye la verdadera belleza, la belleza dionisíaca del alma que deja el cuerpo y el cuerpo que se deja abandonar. Me gustan los festivales de rock, porque sé que son la última línea de defensa de mi cuerpo joven y de mi mente inocente, y puede que hasta sean la expresión más pura de mi identidad. Más allá de esa barrera me espera un anciano cínico incapaz de dejar de escuchar el tintineo de los engranajes de su propia vida, aunque fuere por un momento. Un tipo que sabe y permanentemente piensa que se va a morir un día, y por eso mismo ya ha empezado a morirse. Ese hombre es mi enemigo y reniego de su existencia.
Para todos, entonces, menos para él, va la siguiente breve reseña de los shows que vi en el festival:
Para todos, entonces, menos para él, va la siguiente breve reseña de los shows que vi en el festival:
1 DE ABRIL.
PORTUGAL. THE MAN - 14:00hs, escenario ALTERNATIVE.
JAKE BUGG - 16:00 hs, escenario ALTERNATIVE / CAGE THE ELEPHANT - 16:00 hs, escenario MAINSTAGE 2.
JULIAN CASABLANCAS - 17:00 hs, escenario MAINSTAGE 1.
¿Cómo puede saberse que está sonando mal una banda cuya marca registrada es, pongámosle, sonar mal? Citando a San Agustín, les diría que lo sé si no me lo preguntan, pero que si me preguntan, no puedo decirlo. Pero, creánme: se sabe. Le admito a Casablancas, sin embargo, una actitud que se acerca al rock, al rock de verdad, en remera y zapatillas y duro como un mármol. Y, qué se yo, le pidieron Reptilia y tocó Reptilia. ¿No está bien, eso? Hay demasiados artistas que se creen la gran cosa y no hacen covers ni temas a pedido. Bueno, Casablancas tocó Reptilia, porque se lo pidieron. Y también hizo algunas bromas y parecía estar pasándola bien. El show fue medio una mierda, eso sí. Sonaba mal y demasiado fuerte. Pero está bien, uno no siempre obtiene el valor del dinero que pagó y el rock también es eso. Siempre se puede ir a ver un tributo a Pink Floyd, si uno quiere lo seguro.
PHOENIX - 19:00 hs, escenario MAINSTAGE 1.
Ya les había comentado que no sé bailar. No sé bailar. No me gusta bailar. En realidad no es cierto que no me guste bailar, sino más bien que no me gusta bailar como la gente que sabe bailar; aprender pasos de baile, coordinarlos con la música, lograr la pose justa para que el observador ocasional diga, para sí o para otros: qué bien que baila aquél. Pero no puedo evitar las respuestas de mi cuerpo en diálogo con la música. Estertores, agitaciones ondulantes, algún reflejo futbolero furtivo. Phoenix me obligó a usar todo mi repertorio de placebos con los que suplanto al arte de la danza. Fue un show fabuloso. Describir un show, describir qué hace bueno a un show, es una tarea un poco ridícula que uno acomete, cuando lo hace, esperando reflejar su propia sensibilidad superior, y acaso sea lo que vengo haciendo en este blog (y en mi vida) desde el principio. Pero justo ahora no me sale. Me sale más bien decirles que un show que no esperaba tan bueno me alegró a la vez que me cagó un poquito la noche, porque, caramba, qué podía quedar para el resto de los shows, después de semejante alegrón. Me costaba imaginarlo. Aunque...
NINE INCH NAILS - 20:3000 hs, escenario MAINSTAGE 2 / NEW ORDER - 20:30 hs, escenario ALTERNATIVE.
Llegamos a New Order justo, justito para Bizarre Love Triangle. Fue un gran show, que me resultó un poco, apenas un poquito triste porque no pude dejar de comparar la decadencia física de Bernard Sumner, que, ya lo sé, no es su culpa y ya me gustaría ser él, no digo que no, con la vitalidad de los músicos de Phoenix, en pleno apogeo de la banda Parisina. Y además, no estaba Peter Hook. Es decir... ¡Peter Hook! Pero hago algo de mea culpa, igual, por dejar salir un poquito al viejo de mierda que me habla estas cosas al oído cuando ojalá se callara. Disfrutamos un show muy bueno, y la también triste posibilidad de escuchar las canciones de Joy Division, ejecutadas por algunos de sus miembros originales. Es algo.
ARCADE FIRE - 22:00 hs, escenario MAINSTAGE 1.
El show de Arcade Fire fue, en realidad, todo lo que dicen que fue. Fue emotivo, fue potente, sonó de puta madre. Pero yo quería escuchar más de lo que hacían antes. ¡Más temas de Neon Bible! Lo que hacen ahora está bien, no me resulta deleznable, ni mucho menos, pero no creo que tenga ni la mitad del valor artístico de Neon Bible y Funeral. El show se me hizo un poco largo, pero puede que estuviera cansado. Fueron ocho horas de pie, a mis años, ténganme paciencia. Me levantaba y cantaba mis canciones favoritas y luego hibernaba durante las dos siguientes. Así las cosas. Tampoco ayudó la presencia de un perfecto tarado que cantaba todos los temas y aplaudía él solo y fuera de ritmo en mi oído izquierdo. Me banco que cante, yo también lo hago, pero aplaudir solo y fuera de ritmo es inaceptable y debería ser punible con la pena capital. Pero estuvo bueno. El show. Puta, me parece que no me creen, pero sí, en serio. Estuvo bueno.
2 DE ABRIL.
ÉL MATÓ A UN POLICÍA MOTORIZADO - 14:00 hs, escenario MAINSTAGE 2.
Hace unos años le había agarrado algo de bronca a EMPM o como se abrevie (¿sigle? ¿siglifique?). Supongo que no me bancaba la furia primal de su público más joven. Sucede una cosa un poco extraña, aún, una suerte de Patricioreyysusredonditosdericotamanía que genera el aura de la banda, a pesar de que la banda, en sí, desde su actitud y su aspecto y su calidad artística, no pareciera alentarla en absoluto. Eso me gusta muchísimo. Podrían jugar con el feedback del público y no lo hacen. Lo hacen apenas, casi sin querer. En cambio, ¿qué hacen? Unas canciones increíbles. Antes del último disco estaban en el punto de romper el primer hervor y relajarse, o sacar un disco aún mejor que todos los anteriores. Es un alivio, para aquellos a quienes nos gusta la música de Él Mató, que hayan hecho lo segundo y que ahora estén dando los shows buenísimos que están dando, que suenan alto, fuerte y lejos, como decían los relatores de fútbol de AM, cuando yo era chico.
JOVANOTTI - 14:45 hs, escenario MAINSTAGE 1.
Es un tano chanta y logró embarrar aún más el predio, ya embarrado por la lluvia del domingo, de humedad de bombachas treintañeras, pero le banco que tiene carisma y se viste bien. Aunque tocó Mariposa Technicolor, el muy hijo de putas. Pero no, no, es buen tipo, el tano. Qué se yo. ¿Por qué estoy escribiendo esto?
JOHNNY MARR - 15:45 hs, escenario MAINSTAGE 2.
Desde el año 2000, hasta ahora, tuve la suerte de ver a Morrissey en vivo unas cuantas veces, no recuerdo si tres o cuatro. Y las disfruté mucho. Pero no fue sino hasta haber visto mi primer show de Johnny Marr que me di cuenta de todo lo que les falta a los shows de Morrissey, y de lo increíble que debe haber sido uno show de los Smiths en su mejor época. La banda de Marr sonó demasiado bien, demasiado fresca y ágil, no como la banda de un artista consagrado que sale de gira con sesionistas, que muchas veces es lo que sucede con Morrissey, aunque se lo perdonemos o ni nos demos cuenta, porque lo queremos y su sola presencia nos hace felices, sino como una banda de rock tocando sus canciones en vivo y queriéndose comer al mundo de un bocado. Y no es pretensioso. Johnny Marr no necesita vivir de la nostalgia, aunque sus carrera solista no haya tenido los puntos altos (pero tampoco los bajos) de la de Moz, y sin embargo toca los temas de los Smiths y se los regala a los fans de antes y a los de ahora, a sus "darlings", y al Kun Agüero, porque fuck you, that's why. Y además tocó I fought the law. Hacía muchos recitales que no estaba tan feliz entre el público y no me avergüenza admitirme culpable de la misma humedad de bombachas que las treintañeras fascinadas con Jovanotti, aunque a mí me parezca que mi fascinación va por otro lado (quién sabe y a quién le importa).
VAMPIRE WEEKEND - 17:45 hs, escenario MAINSTAGE 2.
Me encanta Vampire Weekend. Me parecen una de las mejores bandas de la década. Tienen tres discos impecables, a cual mejor que el anterior, y no se abrochan a un género, sino que van cambiando. No me importa que el cantante sea un pendejito canchero y me haya recordado un poco al personaje de Michael Pitt en la película Funny Games, antes de develar sus colores verdaderos, con su ropa cheta y su sonrisa ladeada. Igualmente, eso se compensa con la pinta del bajista de técnico recibido de la UTN, así que a tomar por culo. Me entregué a un gran show y me dejé llevar por una marejada de pendejitos contentos, radiantes de felicidad, con ganas de bailar y saltar y todo eso que uno hacía antes con mucha más frecuencia y desparpajo y ahora hace medio a escondidas y de vez en cuando.
PIXIES - 19:00 hs, escenario MAINSTAGE 1.
¡Me quiero volver chango! ¡Qué fuerte, qué bien que suena esta banda en vivo! ¿Extrañé a Kim? Sí, claro que la extrañé, nunca estuve enamorado más fuerte de ninguna mina del rock que de ella, cuando se me daba por esas cosas. ¿Hubiera sido mejor con ella? Claro. Claro que sí. ¡Pero no importa! El gordo Frank, cero demagogia; Joey, que, más pasa el tiempo y más se parece al Sr. Miyagi, lo cual a mí se me hace una señal de su creciente sabiduría; el loco David, que siempre está vestido como para ir a jugar al golf y Paz Lenchantin, que hizo un trabajo mucho más que digno, dada la longitud de los zapatos que debía llenar, hicieron un show formidable, con pifies y risas y fufú y chucuchucuchucu, como me gustan a mí, que soy medio chapado a la antigua y me gustan las bandas que no se disfrazan ni hacen el show de lasers más moderno del universo para disfrazar el hecho de que ya no tienen ganas de tocar, pero se volvieron adictos a las ovaciones. Que vivan los Pixies y ojalá que se amiguen con Kim y vuelvan a Argentina más seguido que los Die Toten Hosen y todos los viudos políticos de Ramones.
SOUNDGARDEN - 20:15 hs, escenario MAINSTAGE 2.
A mis amigos, fans de Soundgarden, les gustó mucho este show. Debe ser algo así como lo que sentí yo con Johnny Marr y Pixies, pienso. No hay manera de que no te gusten ciertos conciertos que tienen la capacidad de alcanzar ciertos altillos de tu memoria adonde usualmente no llega nadie más, a veces ni vos mismo. ¿Qué me pareció a mí? Antes de la primera canción estaba bastante emocionado con la idea de ver a Soundgarden en vivo. Los primeros acordes del recital me confundieron un poco. Es como si hubiera escuchado bufar al toro, detrás de su corral, como si hubiera olido la dulzura agria de su respiración del otro lado de los tablones, anticipado la adrenalina, pero al abrirse la puerta, alguien me hubiese hecho la broma de soltar un toro viejo y cansado. Eso mismo sentí con el primer tema. ¡Cornell está disfónico! Es decir, bueno, no sé si está disfónico o si lo estaba solamente el miércoles. Puede que haya sido una cuestión de mal timing, que tomó frío o que justo el fin de semana estuvo gritando los goles de Ñuls (tiene cara de hincha de Ñuls). No sé, puede ser. Yo esperaba a uno de los cantantes más potentes de la década de mi generación, que si no fuera porque yo soy tan raro, a veces, podría hasta llamar mi década, y recibí otra cosa. Esperaba que sonara mejor y con más potencia que Nine Inch Nails, incluso, pero recibí otra cosa. Con el paso del show todo mejoró, eso sí. Y hasta mi esposa me dijo que no sabía que conocía tantas canciones de Soundgarden, lo cual da una buena idea del calibre de los hits que poblaron el concierto. Pero no sé. Yo canté los estribillos, amigos, no piensen que no. Pero pedí un cuatro y me trajeron un pomelo.
RED HOT CHILI PEPPERS - 21:45 hs, escenario MAINSTAGE 1.
Eh. Hum. Me alegra haber podido escuchar "The Power Of Equality", pero la medida de lo que significó este show para mí se puede deducir en el hecho de que escuchamos cuatro temas, solamente, y luego nos sentimos muy felices de haber podido viajar sentados en el 168. ¿Para qué decir más?
Disfruté mucho del festival. Eso es todo. Porque soy esa clase de persona. No sé a qué clase de persona me refiero, pero sí sé que esa es la persona que soy y a veces hasta me alegro de ello. Quién lo diría.
Disfruté mucho del festival. Eso es todo. Porque soy esa clase de persona. No sé a qué clase de persona me refiero, pero sí sé que esa es la persona que soy y a veces hasta me alegro de ello. Quién lo diría.
