22/10/13

"We are real", Silver Jews (Del disco: "American Water" - 1998).


Y ninguno de mis cantantes favoritos puede cantar.

We Are Real by Silver Jews on Grooveshark



No sé por qué, finalmente, no pude encontrarle la vuelta a un buen comienzo para este artículo. Estaba entre alguna variante de "dos judíos entran en un bar", el chiste de si me eximirá de ser considerado antisemita el hecho de que "ey, algunos de mis artistas favoritos son judíos" y algo con el dentista de Seinfeld o tal vez con la escena en la peli de Woody Allen en la que el viejo sadomasoquista fantasea con que lo obligan a comer chuletas de cerdo. Pero lamentablemente nada de eso prosperó, así que no voy a insultar su inteligencia haciendo un pastiche, querid@s lector@s, o no voy a insultarla demasiado más que como acabo de hacerlo, usando arrobas para evitar herir susceptibilidades de gente cuyas susceptibilidades suelen ser notablemente fáciles de herir, de cualquier modo (Y, por las barbas de Mahoma, sabe el profeta que con esto no me refiero a la noble comunidad hebraica, por quienes siento un profundo respeto desde la maratón de los cuarenta años en el desierto, que hasta el día de hoy, miles de años luego de sucedido el hecho, sigue siendo un logro deportivo impar y, no estoy seguro, pero probablemente todavía marca el record histórico de la disciplina). 
En cambio, voy a comenzar con la noción mucho menos inspirada de que la vida es extraña y la realidad imita a la ficción y, no sé, imagínense ustedes los muchos otros lugares comunes que podrían venir al caso para ilustrar la extrañeza de estar escuchando un disco y que te de por pensar que el cantante canta raro (de un modo atractivo, seguro, pero raro al fin, como desafinando bien, aunque parezca una contradicción o un truco de la percepción, que seguramente los es, ambas cosas) y que mientras vos estás pensando eso y llegando a la inefable conclusión de que muchos de tus cantantes favoritos no pueden cantar, este fulano Berman cante... ¡Precisamente eso! ¡Que ninguno de sus cantantes favoritos puede cantar! 
Esto me sucedió ayer y por eso hoy escribo esta nota, no para redimir a los cantantes que no pueden cantar, ni a los músicos que no pueden tocar, ni a las cucarachas que no pueden caminar, porque les faltan dos de sus extremidades posteriores, sino para acercarles la hermosa música de los Silver Jews, comandados artísticamente por David Berman y, en el caso que nos compete, con una pequeña ayuda de su amigo y ocasional co-Silver Jew, Stephen Malkmus, quien además es uno de los juglares favoritos de esta corte.
Supongo que lo que más admiro de tipos como Berman y Malkmus es su capacidad Dylanesca para confeccionar elaboradas piezas en prosa, ciñiéndose, sin embargo, a la tiranía de la métrica de una canción, lo cual, comento, para quienes nunca lo hayan intentado, puede ser comparable a meter, de a uno, tres docenas de payasos en el asiento trasero de un Fiat 600.
Aunque lo de la prosa es infinitamente más elegante que lo de los payasos, hay que admitirlo.
¿Cómo hacen? ¿Cómo hacen para decir todo eso y que además sea gracioso y profundo y real, por sobre todas las cosas, como dice, justamente, esta canción? Obviamente lo ignoro; de otro modo, estaría haciendo lo mismo, en vez de conformarme con rimar love con dove y pain con shame.
El hecho es que los Silver Jews amalgaman una literatura inusual con un sonido crudo de guitarras heredado de (lo cual quiere decir, y no hay vergüenza en ello, todos lo hacemos: robado a) bandas como Sonic Youth y Pixies, configurando una arquitectura musical propia, fascinante y también, por qué no, kosher. 

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