22/7/13

"Anywhere I lay my head", Tom Waits (Del disco: "Rain Dogs" - 1985).



Donde sea que apoye la cabeza, muchachos: ese será mi hogar.

19 Anywhere I Lay My Head by Tom Waits on Grooveshark

Justamente esta mañana veía, en un sitio de Internet (que es nuestra versión Siglo XXI de la incesante Biblioteca Borgeana) una charla de John Cleese (el alto, aparatoso, sumamente brillante e increíblemente gracioso comediante inglés, ex Monty Python) acerca de la creatividad. 
Cleese dice que la creatividad ocurre de modo más fluido y eficaz en una determinada zona "abierta" del pensamiento, a la que podemos acceder solamente si se reúnen determinadas condiciones y en donde nos es permitido jugar libremente con nuestras ideas y que los límites de ese juego, cuando existen, quedan exclusivamente librados a nuestro albedrío. Todas las elecciones son válidas, todas las posibilidades son concebibles.
Lo mismo, en efecto, sucede con la música de Tom Waits, en donde el artista pone lo mejor de sí por recrear para nosotros, sin restricciones y con la mayor fidelidad posible, los laberínticos pasillos de su universo interior, que muchas veces nos conducen hacia una belleza lírica vestida de Ariadna y otras tantas nos conducen al centro mismo del laberinto, donde reside un Minotauro acodado en la barra de un bar, tomando cerveza y fumando, quien, lejos de querer luchar con nosotros, nos acerca una silla y nos cuenta una historia que dice, jura que le sucedió a un amigo suyo en un cabaret de New Jersey, pero nunca podemos terminar de darnos cuenta de si la cosa va de broma o si nos está hablando en serio.
Anywhere I lay my head, en particular, es una canción rara en un disco raro. 
Un disco de blues, tal vez, pero raro, enterrado debajo de escombros de sonido, como una Tokyo de música tras del paso implacable de Godzilla (o Tomzilla).
Tal vez no sea, en fin, un disco tan raro como los de Captain Beefheart, ni lo sea tanto como cuando Scott Walker graba a su percusionista golpeando una res vacuna con los puños (sí, señores, esto sucedió en un estudio de grabación... ¡qué linda es la música!), pero igual que estos colegas suyos, Tom Waits compone y graba con la libertad cándida con la que los nenes hacen a un lado el juguete caro que recibieron para Navidad y se ponen a jugar, locos de contentos, con la caja en la que venía embalado.
Esto, de hecho, es literalmente cierto. 
En una entrevista que recuerdo con particular cariño, Tom Waits cuenta que, en medio de la grabación de su disco Bone Machine (creo, aunque no pude corroborarlo) le estaba resultando un poco problemático encontrar el sonido de percusión ideal para uno de sus temas. Tenía, en su cabeza, una idea bastante definida de cómo debería sonar la percusión, pero ningún instrumento lograba reproducir ese sonido de un modo que le resultara satisfactorio. Un poco frustrado y pensando que es mejor no forzar a las musas, no sea cosa que se encabronen y se vayan con otro, decidió hacer un break, fumarse un cigarrilo y aprovechar para mear. Y estaba, justamente, en el baño cuando, al soltar accidentalmente la tapa del inodoro, oyó precisamente el sonido de percusión que estaba buscando y cuenta que pensó (seguramente orgulloso de su inmadurez y con una sonrisa larga surcándole la boca, agrego yo): "Soy un hijo de puta. Estoy en un estudio de grabación profesional, rodeado de instrumentos de percusión que valen miles de dólares, y voy a grabar el sonido que hace la tabla del inodoro". 
Ustedes explíquenme: ¿cómo no amar a un tipo que hace algo así?
Lo que más me gusta de Anywhere I lay my head, finalmente, es que la canción bien podría ser una bonita balada pop (cantada por Norah Jones o por Jack Johnson o por algún otro cantante igualmente antiséptico y con gusto a sacarina), pero Tom Waits se las ingenia para cantarla hermosamente desafinada, a los gritos, como un borracho enamorado de la vida, porque es el contenido etílico-metafísico de la vida que lo trae así de borracho y lo hace querer gritarle a todo el mundo que la cabeza le da vueltas, que se le fue el corazón a los pies y que tiene ganas de prenderle fuego al rio Támesis.
¿Y quién es uno para hacerlo callar? 

2 comentarios:

  1. Tom va a regentear el mejor cabaret que haya en el cielo

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  2. No me cabe la menor duda, excepto que tal vez sea otra la localidad donde esté el cabaret.

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